Historia baño turco



Historia baño turco

“Oasis baño turco - hammam” ofrece un espacio para el cuidado del cuerpo en un ambiente íntimo que nos transporta al medio oriente. Basado en el hammam marroquí y baños turcos, proporciona zonas de temperatura, entre 37 y 46 ºC, y tasas de humedad progresivas, a partir de un 80%. El agua siempre presente nos ayuda a crear contrastes de temperatura y a realizar la limpieza corporal.

Un  baño turco es un espacio dedicado a la relajación, el bienestar y la salud del cuerpo a través de una limpieza profunda de la piel. Se lleva a cabo de la manera en que se ha hecho desde tiempos ancestrales en culturas como la romana, oriental, nórdica, etc. y aún hoy en día existen pueblos que utilizan este ritual de limpieza de manera habitual.

Los baños turcos tienen sus orígenes en los baños romanos y bizantinos, como una exportación del Imperio Romano que se trasladó a Turquía durante el siglo XVII.

En el mundo árabe los baños turcos están integrados en la vida cotidiana como privilegiado punto de encuentro social. El paso por el baño turco se vive como una verdadera ceremonia de purificación de cuerpo y alma.

Esta experiencia en el baño turco nos ayuda a relajarnos tanto física como mentalmente. Este ritual que conlleva un proceso de limpieza pasando por salas a distintas temperaturas, diversos tratamientos corporales con productos naturales con propiedades terapéuticas, y terminando en una sala de relax con música relajante y el alivio de una taza de té o cualquier bebida para reponer líquidos.

BENEFICIOS:

El baño turco es conocido en oriente como "el medico mudo":

 

  • El organismo al ser sometido a calor, acelera sus funciones metabólicas: aumentando la ventilación, acelerando la circulación sanguínea y estimulando los sistemas nerviosos y hormonales, lo que produce una mejora general de la salud.
  • Al lograr una mayor oxigenación, se revitalizan los tejidos, ayudando a retardar el proceso de envejecimiento de la piel.
  • El vapor produce una dilatación de los poros y una transpiración abundante que, además de eliminar toxinas e impurezas, estimula la circulación sanguínea.
  • Al dilatarse los poros, el vapor logra una limpieza profunda y duradera que deja la piel lisa y aterciopelada.
  • El vapor humedece las vías respiratorias, es expectorante en caso de resfriado, tos y ronquedad, ayudando a combatir la bronquitis y la sinusitis.
  • Los pulmones y el sistema bronquial aumentan su capacidad de intercambio de oxígeno y ventilación general.
  • Se mejora la limpieza de los genitales femeninos, facilitando la secreción del flujo vaginal. Las menstruaciones dolorosas se alivian por la acción del calor.
  • Relaja el sistema nervioso, disminuyendo el estrés, y logrando que se duerma mejor.